27 de Noviembre 2007

El beso de despedida

No gustaba de celebraciones, tal vez porque considerara que había pocas cosas dignas de tal o, más probablemente, porque estimase que la vida entera era cuestión para ello y se dedicaba a vivirla como merece. Lo cierto es que de todas las efemérides, en el calendario de su corazón, había marcado, de manera indeleble, el 28 de Noviembre, y cada año, en silencio, sin ruidos, sin grandes aspavientos, a las diez de la noche cerraba los ojos y recordaba, cada vez con menos nitidez pero más intensidad, el momento en el que descubrió que el amor, ese sentimiento tan complejo, abstracto y difícil de explicar, puede concretarse en algo tan material y volátil como un beso. Fue un beso de despedida, pero significaba la bienvenida al reino de lo verdadero, lo bueno y lo bello, nada más y nada menos, pues la unión de aquellas almas guardaba el sabor de lo fundante, de lo original, de lo arquetípico, de lo divino. Era su arjé particular, en el que el todo resultaba ordenado y en el que el tiempo adquiere y pierde, en un instante, su auténtica dimensión. Esta noche, una vez más, cerrará los ojos y, como aquella noche, esperará que el sueño le sorprenda en sus brazos.

El rival de Odyseo

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23 de Noviembre 2007

Adivina, adivinanza...

Rijosos enlutados de sexo turbio y mirada turbia y pensamiento turbio y palabra turbia, enredada, engolada, silbante, sibilina y oscura, como su mente, como sus corazones, como sus ojos, como su alma, podrida de tanta falsedad, de tanto resentimiento, de tanta soberbia, gestores de inmobiliarias celestes, parcelitas blanquiazules con hilo musical y coro de ángeles, administradores sentenciosos y sublimes del pecado ajeno, generosos en otorgar la culpa y cicateros hasta con la cera derretida de sus escasas luces, amigos de la mano que lleva las riendas, babosos del poder y la sonrisa hipócrita que saluda al dinero antes que a la verdad, estraperlistas del perdón y la bula, traficantes del jubileo, purpurados pacatos de teología y enredadera, que hablan todo para no decir nada, catetos sin hipotenusa y con olor de almizcle y sacristía, sátiros de la eternidad, ambiguos en cuerpos blandos, trileros del más allá, admonicionistas, inquisidores, seres fríos de corazón helado, sucios que lavan sus mentiras en la fe limpia de los demás, engañabobos, cuentacuentos, banqueros de la falta, ruines expertos del amor.

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19 de Noviembre 2007

Poesía

Llevaba tiempo haciendo balance de su vida y, llegado este momento, cuando apenas había cumplido la década que indica el comienzo de la plenitud, aquella en la que el sosiego y la sensatez sustituyen al vigor físico, entendía que la vida ya no tenía mucho que ofrecerle, aunque en el fondo esto lo había considerado durante toda su trayectoria vital. Nunca se paró a pensar que a la vida hay que regalarle, al menos, lo mismo que se le exige, y en este sentido, su pereza innata y la invasión cada vez más persistente de la rutina, apenas dejaban resquicio para un acto de generosidad. Quedaban lejos, muy lejos, pese a su juventud, aquellos momentos en los que sabía valorar una llamada de teléfono una tarde de domingo, o los bombones que recibía a escondidas por la ventana para endulzar las sacrificadas horas de esfuerzos estudiantiles, o la mirada siempre atenta ante sus frecuentes lamentos adolescentes.
Olvidó que la vida, su vida, algún día fue poesía, que cada hora era un verso, cada semana una estrofa, cada mes un poema, salpicados en cada instante con el brillo de una rima mágica, y en la que el silencio sonaba a música. La cadencia del vivir, su vivir, cambió el paso, y en un momento, -¿en qué momento?-, cada gesto de amor, cada brizna de hierba, cada ráfaga de viento, cada gota de lluvia, esos detalles que tanto disfrutaba cuando el otoño decidía anunciarse, se convirtieron en algo tan prosaico que ni su recuerdo lograba arrancar una sonrisa a aquellos labios tan añejamente inocentes.

El rival de Odyseo

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15 de Noviembre 2007

Pensamientos II

"Los pensamientos son pájaros de colores que vienen y van a su antojo, volando al compás de su capricho. No se atan, se sufren; no se buscan, se improvisan"
Los pensamientos vienen a la cabeza arrastrados por hilos invisibles que no se recuerdan y, luego, se rompen y se van y dejan paso a otros hilos con otros pensamientos que no son llamados, al igual que los primeros. A veces se rebelan, impúdicos, mostrándose, en contra de nuestros propios deseos, sin control. Se imponen a nuestra voluntad y nos dirigen a pensar lo que ellos desean. Nos engañan, nos seducen, nos hacen creer que somos sus dueños, que nos pertenecen, que somos sus creadores y que, por la misma razón, podemos destruirlos cuando queramos con solo cerrar un instante los ojos o girar la mirada hacia otro lado al tiempo que exhalamos un suspiro. Pero no es así, sino todo lo contrario: ellos se adueñan de nuestra conciencia hasta invadirla por completo, habitan nuestra cabeza, enredados en las sinuosidades del cerebro, escondidos en los últimos rincones de la razón, disfrazados de la lógica y el sentido común, dispuestos a dirigir nuestras acciones hacia lo más conveniente, lo apropiado a cada momento y circunstancia, sin dar un paso atrás ni conceder lo más mínimo a la debilidad o la duda. Pensar.... produce tanto dolor pensar y pensar.

A Giorgiano

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6 de Noviembre 2007

¿Qué valor tiene el pensamiento?

(...) ¿El misterio de las cosas? ¿Sé yo lo que es misterio?
El único misterio es que alguien piense en el misterio.
Aquel que está al sol y cierra los ojos
Comienza a no saber lo que es el sol
No puede ya pensar en nada
Porque la luz del sol vale mas que los pensamientos
De todos los filósofos y todos los poetas.
La luz del sol no sabe lo que hace
Y por eso no yerra y es común y buena.


¿Metafísica? ¿Que metafísica tienen estos árboles?
La de ser verdes y copudos y echar ramas
Y dar frutos a su hora -nada que nos haga pensar,
A nosotros, que no podemos dar por ellos.
¿Que metafísica mejor que la suya,
No saber para que viven
Ni saber que no lo sabes? (..)

Fragmento de un poema de F. Pessoa


El rival de Odyseo

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1 de Noviembre 2007

Mentiras (penúltima parte)

Decía mi madre que las mentiras tenían las patas muy cortas y por eso se cogía antes a un mentiroso que a un cojo. Me duele pensar el enorme sonrojo y vergüenza que deben estar sintiendo Aznar, Acebes, Zaplana y el faldero de Rajoy, los pobres, ante la situación que se les plantea. Seguramente están decidiendo de forma urgente el mejor momento para confesar su pesar y su culpa ante todos los ciudadanos. Es verdad que no es la primera vez que se les pilla en falta, y que a buen seguro no será la última (lo llevan en el carnet y hasta en la sangre). Probablemente estarán pidiendo audiencia ante el conjunto de los obispos españoles para asesorarse a la hora de pedir perdón. Ellos, los obispos, la Iglesia, ya se sabe, tienen mucha mano con esto del perdón, aunque ellos, los obispos, la iglesia, ya se sabe, tarden siglos en pedirlo cuando les toca. No me cabe la menor duda que a esta hora se pueden estar reuniendo con sus amigos periodistas (o a eso dicen ellos que se dedican) en el Mundo, en la COPE (otra vez los obispos, ¡vaya por dios!), en Telemadrid, para todos juntos, desde sus micrófonos, altavoces, púlpitos y demás tribunas, pedir perdón por sus mentirijillas sin malicia. No importa que se hayan cargado la honorabilidad de cientos de policías y jueces, de tribunales enteros, de las víctimas y sus familias, que hayan insultado a la inteligencia de millones de ciudadanos. Lo hacían para conocer la verdad. Ahora dicen que apoyarán cualquier otra investigación que aporte luz sobre lo que ellos consideran que está oscuro. Me encanta la idea, estoy completamente de acuerdo, pero que lo hagan con su dinero en todo el tiempo libre que van a tener tras las próximas elecciones y que nos dejen a los demás vivir en paz. Que se reunan en sus casinos y fundaciones, en sus sedes episcopales y retiros espirituales, que investiguen y maduren y roan la verdad hasta que la piel se les seque y se les caiga. O si lo prefieren, cambien de dueños, búsquense otro amo que elija mejores estrategias para mantenerse en el poder, no sé, sigan sobornando a golpe de ladrillo y talonario, sigan cementando pinares y costas, si les apetece. Defiendan a la familia, el trato humano para locutores modelo de cristiandad, ataquen al rey. Si en el fondo todo es lo mismo. Hagan lo de toda la vida y luego vayan a los confesionarios a que les perdonen y sosieguen sus conciencias. Perdón, qué cosas digo, conciencias!!! Tranquilos, si de aquí a trescientos años, según el primo del primo de Rajoy, estaremos todos muertos. Y ellos irán al cielo, que ya lo tienen comprado.

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