12 de Febrero 2007

¿Deporte de base o política de base?

Como practicante siempre he entendido el deporte como juego, como medio de diversión, de expresión y como forma excepcional de engañar a la vida, sobre todo cuando ésta se pone puñetera, que no son pocas veces. Como espectador, aunque cada día paso más del tema, mi postura es bastante parecida. Veo espectáculos deportivos fundamentalmente para disfrutar, en el amplio sentido del término, y no sólo ni tan siquiera con la victoria de mis equipos preferidos, que también los tengo. El triunfo para mí, como practicante o como espectador, no tiene absolutamente ningún valor si no es como resultado de la expresión de las excelencias de los participantes, y éstas van más allá de las virtudes propiamente deportivas, abarcando toda una serie de elementos que muchas veces no se dejan ver con absoluta claridad en una cancha de juego. Hoy sin ir más lejos, pese a mis simpatías madridistas y la clara derrota de “mi equipo”, la Final de la Copa del rey de baloncesto me ha parecido un espectáculo, pues ha triunfado el deporte, -pese a lo que estaba en juego para los dos equipos-, incluso en detalles, para mi tan relevantes y tan poco apreciados en las grandes celebraciones, como los abrazos entre los rivales, fundamentalmente entre aquellos que menos han participado en el juego y que tan poco les dice a veces la victoria o la derrota, o el reconocimiento por los entrenadores de los méritos del contrario, independientemente del resultado. Por todo esto hoy podría haber sido un buen día para mí. Pero sinceramente no he podido disfrutar como suelo hacerlo pues durante todo el día me ha rondado una tristeza que no me ha sido fácil alejar. Y curiosamente la causa ha sido otro acontecimiento deportivo. Durante el fin de semana se ha celebrado en Cáceres el Campeonato de España de fútbol infantil femenino por comunidades autónomas. Me cuentan que en el acto de presentación inicial de cada partido, en el que las jugadoras, niñas de doce años, ocupan el centro del terreno de juego junto al árbitro, la selección del País Vasco no saludó a las jugadoras de los otros equipos, salvo cuando tuvo que enfrentarse a la selección de Navarra. La verdad es que uno se queda cuando menos perplejo ante situaciones de este tipo. Al parecer no le ha ido muy bien a la selección vasca. Sin profundizar en el tema, - no quiero que se me agríe más el carácter-, sólo me surgen preguntas, que tal vez sólo tengan valor para mí, pero a las horas en que esto escribo es lo único que me pide el cuerpo: ¿Hubieran saludado al equipo contrario si hubiera sido noruego, o polaco? ¿Qué mérito hubiera tenido ganar, si estaba logrado sobre el desprecio y la desconsideración del rival? ¿A qué les hubiera conducido? ¿Los padres de esas criaturas se podrían sentir orgullosos de sus hijas? ¿Qué sentido encontrarán esas crías cuando el próximo curso se enfrenten a la asignatura de Educación para la ciudadanía y les hablen de la igualdad, el respeto, el concepto de persona, etc. etc.? ¿Le harán pedorretas al profesor? ¿De haberse lesionado y necesitado una transfusión hubieran admitido sangre sin mirar el Rh? ¿Les habrán explicado a esos angelitos en sus escuelas que la diferencia entre lehendakari y bellotari?
A la misma hora que se celebraba la final del mencionado trofeo, jugaba mi hijo, también al fútbol, de la misma edad que las niñas mencionadas, y compañero de equipo de una de las seleccionadas por su comunidad, y la preocupación que tenía no era el partido en sí, sino el no poderse enfrentar al hijo de mi rival , -un tal Odyseo, no sé si os sonará-, que lo hace en el equipo contrario, pues no había sido convocado por su entrenador, y cómo se encontraría su amigo ante la frustración que suponía no poder disfrutar del momento que tanto habían esperando los dos durante toda la temporada. Bueno hijos, siempre os quedara la Play Station, ante la cual también sudáis, os metéis con el árbitro, os dais algún codazo que otro y os cagáis en vuestros respectivos padres, mientras ellos disfrutan tomando unas cervezorras.

El rival de Odyseo

Escrito por odyseo a las 12 de Febrero 2007 a las 06:19 PM | TrackBack
Comentarios

Es un pena que tengamos que ver estas conductas en jóvenes ,pero no podemos librarnos de estas cosas, estas manipulaciones de las que a veces somos objetos siempre son una constante para todos en general y luego los mas vulnerables son los que todavía siguen bajo la tutela de los padres siendo los principales conductores en la formación de una buena o mala educación , pero sobre todo inmadures de los mismos jóvenes donde todavía no existe una fuerte independencia en todos los sentidos. Así que cualquiera idea puede fomentarse en las personas dependiendo de el medio siempre transitorio., estoy de cuerdo contigo ,el mundo es agresivo y no solo vemos esas conductas en ellos, sino en todo aquello que provoca o insita al fanatismo orgulloso, es un reflejo .que quieres que te diga si eso es lo que se bebe ,de eso nos alimentan .pero siempre queda una brecha por donde partir, donde por enzima de todo nos dan ejemplos de compañerismo y disfrute . me gusto tu articulo.

Escrito por dimelo tu a las 12 de Febrero 2007 a las 08:24 PM

pareciera que el deporte se aleja cada vez más de una de sus bases fundamentales, además del cuidado y ejercicio del cuerpo: diversión sana, buena competencia, compañerismo... ¿dónde están?
Pero no nos adelantemos demasiado, me horroriza que el nivel de rivalización estúpida se traslade hasta llegar en algunos extremos a perder la vida o quitarla por honor a "la camiseta"

Me alegra volver y encontrarte
Un beso

Escrito por Gabriela a las 13 de Febrero 2007 a las 03:57 AM

Por favor, pero qué clase de Rival eres, mira que decir aquí, en público, que nos liamos a tomar cervezas mientras juegan los niños. Mira que si se enteran las madres!!!!!!!

Escrito por odyseo a las 13 de Febrero 2007 a las 09:17 AM

Pero es que "tu equipo" últimamente gana a "mi equipo" (Tau Baskonia) y eso nos genera muchos disgustos, hasta el punto de que el entrenador, Perasovic, ha tenido que ser ingresado con una angina de pecho. ¿No os remuerde la conciencia? :)

Escrito por Luis Amezaga a las 13 de Febrero 2007 a las 07:01 PM

DIMELO TU: Creo que nuestra tarea está precisamente en aprovechar esa "brecha" que tú señalas, e intervenir en la medida de nuestras posibilidades y contrarrestar las influencias de otro tipo.

GABRIELA: Cuando se llega a esos niveles de estupidez que señalas es que algo falla detrás. Ese nivel de rivalidad no es más que una patología. Las banderas, los estandartes o las camisetas en este caso, han traído no pocos problemas.
Saludos.

ODYSEO: Soy el rival perfecto, pues la autoestima de mi contrincante aumenta semana a semana y no me retiro, pensando sobre todo en las secuelas que tanto a nivel físico como psíquico podría causar si lo hiciera.Peor sería que estuvieran tomando cerveza los niños mientras jugaran los padres, aunque todo se andará y no está lejos el momento.

LUIS: Buen equipo y buen entrenador el tuyo. Pese a lo escrito en el post, es curioso observar la simpatía de la que siempre han gozado los equipos vascos en el resto de España. No sé si ahora ocurrirá lo mismo, pues no sigo en absoluto los medios, pero me temo que hasta eso se está resintiendo. No le dejéis a Peterman meter baza en el basket.¿Sigue por ahí Querejeta?

Escrito por El rival de Odyseo a las 13 de Febrero 2007 a las 11:39 PM
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