4 de Agosto 2006

Identidad

Uno de los prejuicios más extendidos consiste en imponer a los demás una etiqueta referida a su identidad, una etiqueta unívoca y por tanto abstracta, irreal y equivocada. Aparentemente el objetivo que persique tan mayoritaria costumbre es la de entender el mundo que nos circunda y a las personas que nos rodean. Necesitamos ubicarlas y por eso las clasificamos, ordenamos, imponiéndoles una apariencia mentirosa y abolimos toda su compleja, rica y singular personalidad individual.
Las identidades colectivas no existen y poner una identidad-etiqueta a alguien es la mejor manera de des-conocerlo. Existieron esas identidades allá en la prehistoria de la humanidad, cuando el grupo vivía en un mundo lleno de misterio, incontrolado y peligroso. El individuo entonces era una parte más del grupo, del clan, que le protegía y le permitía sobrevivir. Pero gracias a nuestra inteligencia aplicada al progreso del género humano, nos hemos ido deshaciendo de esa carga de animalidad y nos hemos ido separando del clan y hemos ido afirmando nuestra propia singularidad, hecha de una identidad múltiple que no se agota en una nacionalidad, una profesión, un estado civil o una opción sexual determinada, sino que se compone de muchos ámbitos distintos, de facetas múltiples, de rasgos complejos y profundos. En ese momento, la identidad colectiva oculta más que muestra, ignora más que enseña, excluye más que suma y cercena más que ayuda a crecer.
Porque además, la identidad no es algo estático y eterno, sino cambiante, dinámico y fluido, que se transforma a lo largo de la vida. Y eso les pasa a todos los seres humanos, incluso a los que creen que solo son miembros de una nación, de una comunidad religiosa o de una raza, aunque les pese.

Escrito por odyseo a las 4 de Agosto 2006 a las 01:57 PM | TrackBack
Comentarios

Estoy totalmente de acuerdo, pero también hay que reconocer que a veces necesitamos pertenecer a un colectivo en el cual pensamos que seremos más comprendidos que por el resto de la sociedad.
Cuando algunas de nuestras aficciones, formas de vida o de pensamiento discrepan con la mayoría, reconforta saber que hay más individuos que sienten o piensan como tu.
La individualidad es importante, pero todos somos únicos en nuestra propia identidad.

Dark kisses

Escrito por lua a las 4 de Agosto 2006 a las 11:21 PM

LUA: pero pertenecer a ese grupo no te da más identidad de la que ya tienes por ser tu misma.

Escrito por odyseo a las 5 de Agosto 2006 a las 10:48 AM

me parece muy acertada la idea que quisite plantear e incluso e lleagdo a pensar en que hay personas que se esconden tras un modelo ya sea nacionalista , tribus urbanas , religiones etc... con un afan neto de que se les concidere en solo esa faceta y no en su totalidad de tal manera como que buscaran potenciar eso y trataran de esconder quizas todo e resto de ellos
por lo que me lleva a pensar quizas no es la sociedad la que te encasilla aveces es uno el que se encasilla......

afectuosamente de chile

Escrito por victornamesa a las 6 de Agosto 2006 a las 07:05 PM

¿Has pensado que justo nos imponen una identidad para controlarnos mejor o nos la ponemos para sentir esa malsana seguridad? Yo creo que una creencia es más fácil de cambiar o de que evolucione, un valor mucho más complicado, pero la identidad, la identidad viene a ser lo que somos.. "yo soy... lo que sea" y eso es tan trabajoso de cambiar que la mayoría ni siquiera lo intenta.

Por eso si alguien nos dice lo que somos, nos cuelga una etíqueta, siempre va a poder saber donde encontrarnos, nos tienen clasificados, ordenados, organizados, saben lo que piensa cada sujeto por el hecho de pertenecer a un grupo determinado, saben como va a vestir, como va a comportarse dentro del grupo, a ese sujeto eso le da seguridad, pero no solo a él (¿a nosotros? si no a todos los demás que saben como tienen que actuar ante esa persona porque es previsible.

Romper con lo que se supone que tienes que hacer por tener una edad, por vivir en un lugar determinado, por vestir de una manera, por pertenecer a un grupo social, por haber estudiado una carrera determinada o no, por nuestro estado civil, por nuestro sexo. Esa etiqueta nos pesa tanto, tanto, que ni siquiera los que somos conscientes de llevarla encadenada al corazón, nos atrevemos a romperla, y así la vida sucede más cómoda, todos sabemos como hemos de comportarnos y eso poco a poco destruye lo que en verdad somos y nuestras ganas de descubrirnos y de descubrirnos en otros y como nos quitan los zapatos, con los píes desnudos, salirse del camino, nos rompe la piel del alma y no nos atrevemos a salirnos y la mayoría nos convertimos en unos borreguitos blancos preciosos, como en la película de un mundo feliz pero siendo infelices todos.

Pero de vez en cuando nace una oveja "negra" que nos muestra que hay una forma de romper con esa cadena llamada etíqueta. Solo de nosotros depende salvar la distancia.

Gracias por esta valiosa reflexión amigo. Un abrazo.

Escrito por Brisa a las 7 de Agosto 2006 a las 12:12 PM

Muchos creen saber como somos, pero solo unos pocos, saben lo que realmente somos.Se que hay mucha gente que tiene una idea de mi, que no se asemeja a lo que realmente soy, pero en realidad,uno hace lo mismo, por lo tanto de que nos quejamos...Lo realmente importante es tener en cuenta que gente es la que, en verdad, se preocupa o se permite tener un tiempo para conocerte, esa gente es la que debe importarnos.
La vida es muy compleja y es verdad, que tendemos a unirnos, a apoyarnos, a compartir parte de nuestro tiempo con otros seres, que inconscientemente harán que cambie cierta forma de pensar o actuar en nuestra vida, no obstante, ese trayecto en el que nos encontramos y decidimos caminar al lado de un grupo de gente o de una persona en concreto, hay que aprovecharlo, porque creo que para bien o para mal, es algo que nos enriquese interiormente.
Nuestra identidad cambia, claro que cambia, aunque hay que tener en cuenta, que ese cambio se debe, primero poque uno mismo esta dispuesto a ello, segundo por todas las personas que han pasado,por las que, en estos momentos, nos rodean y por las que pasarán por nuestra vida, y tercero por las circunstancias de la vida, por lo que nos toca vivir.
Nunca hay que olvidar, que uno es, lo que desea ser, si decides ser la sombra de los demás, debes ser consecuente, con lo que te tocará vivir, que será la vida de los demás, no la tuya propia y si decides ser tu mismo, sin esconderte detrás de nadie, ni ocultarte en medio de una multitud, encontrarás tu verdadera identidad, que con el tiempo la iras modificando, por lo anteriormente mencionado, y ante todo, debes tener en cuenta, que tu debes ser el que lleve el timón de tu propio barco.

Escrito por Delta a las 7 de Agosto 2006 a las 07:26 PM

Con tu post, me doy cuenta que generalmente, intento etiquetar inmediatamente a las personas nuevas que conozco; para mí, es como una necesidad.
Por eso les suelo preguntar de donde son, por su familia, sus años, etc. aún siendo plenamente consciente de la extraordinaria complejidad que suponemos cada uno de nosotros.
Sin embargo y un poco al contrario, mi deporte favorito desde niño, ha sido intentar evitar que los demás pudieran etiquetarme fácilmente. Supongo también lo harán.
Lo que no debemos olvidar es que en nuestra identidad, cabe lo mejor y peor de nosotros, hasta el punto de poder parecer personas diferentes. Saludos.

Escrito por juanito a las 7 de Agosto 2006 a las 08:34 PM

JUANITO: no somos santos ni perfectos, pero tenemos tal riqueza que podemos albergar siempre lo mejor y lo peor. Descubrirlo es tu aventura.

DELTA: caminar junto a otras personas, todo o parte del camino puede ser una suerte o una desgracia. Todo depende de las personas y de uno mismo. Lo importante es que cada uno cargue con su propio equipaje, sea responsable de su mochila y sepa desprenderse de lo superfluo a tiempo o cambiar de zapatos cuando lo necesite.

BRISA: mi querida amiga, como bien sabes, la vida no es cómoda, y si lo es, es que nos hemos quedado dormidos. Cambiar no es fácil ni agradable, pero si hay que hacerlo es mejor hacerlo voluntariamente y de motu propio, en el momento adecuado, a tener que hacerlo a la fuerza, mal y tarde. Un cambio puede ser precisamente ese: el de poner etiquetas. Cuando nos quitamos esa manía, el mundo se ve mejor.

VICTOR: efectivamente, a veces somos nosotros quienes buscamos el escondite de las etiquetas para que nadie encuentre a nuestro verdadero yo.

Escrito por odyseo a las 9 de Agosto 2006 a las 08:50 PM

a proposito de esto, les envio un cuentito a ver si les gusta

La cita

Hoy salimos como de costumbre, cenamos le conte los ultimos chistes que me llegaron por email, ella rio, nos miramos…….. pero habia algo diferente ese dia.

Mas tarde fuimos al cine, lo de siempre ella a mi lado y yo sin atreverme a abrazarla -uno se vuelve tan cobarde cuando le gusta de verdad una chica-,……… fue entonces cuando paso ella se giro de pronto y me miro por 2 segundos que me parecieron interminables interminables sonrio. En ese momento senti que la sangre ardia en mis mejillas, no hubo palabras solo lo supe ………………………. entonces la bese.

Gonzalo Moscoso

Escrito por GOnzalo a las 11 de Agosto 2006 a las 09:29 PM

GONZALO: ese cuento es el cuento de todos alguna vez.

Escrito por odyseo a las 12 de Agosto 2006 a las 11:29 AM
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