27 de Agosto 2005

Made in Spain

España, vista por los españoles, se parece mucho a una gran chapuza nacional. Nuestra capacidad en este campo siempre ha sido portentosa y cuando parecía que en alguna ocasión habíamos alcanzado el límite, siempre venía una nueva oportunidad para demostrar que en el noble arte de la chapuza siempre cabía superarse.
La chapuza normalmente conlleva una elevada dosis de improvisación, de imaginación y de capacidad creadora, al tiempo que un buen pedazo de desplante a todo lo que signifique actuar de forma planificada, coordinada y sometido a un proyecto de desarrollo. Los adelantos tecnológicos y los avances científicos, lejos de disminuir el número y calidad de nuestras chapuzas, no ha hecho sino potenciar ésta hasta límites insospechados. El trabajo de todo un equipo de personas durante semanas volcado en un ordenador averiado se puede salvar gracias a la horquilla del pelo de una secretaria en un destello de genialidad patria. La chapuza no es patrimonio nacional nuestro. Otros países tambien la practican, pero la nuestra sí que tiene un estilo propio: suele ser graciosa y producirse donde menos se espera: nuestro sistema educativo, sin ir más lejos, es una gran chapuza en la que han colaborado durante años expertos pertenecientes a distintos colores ideológicos y pesebres políticos. Dense cuenta lo que pueden llegar a hacer decenas de cerebros admirables, expertos en sus respectivos campos, poniendo parches desde hace décadas sobre lo que parecía un simple pinchazo y resulta que es uno de los mayores desastres de nuestra historia reciente. Habría miles de ejemplos: el Prestige, el incendio de Guadalajara, el helicoptero de Afganistán, el viaje en avión de los sesenta militares muertos y su posterior identificación por los forenses militares, el incendio del Windsor, el tunel del Carmelo, las obras en la M-30, el proyecto de estatuto catalán, el plan Ibarretxe, los pollos preparados con salmonella, nuestra participación en la guerra de Irak, el parlamento en general, la labor del partido del gobierno, la labor del partido de la oposición... Y es que la atracción por la práctica de la chapuza es muy consistente y arraigada. No sé cuanto porcentaje del PIB español se debe a la chapuza, pero seguro que no es una cantidad despreciable. Ojalá que la suerte nos siga acompañando...

Escrito por odyseo a las 27 de Agosto 2005 a las 09:32 PM | TrackBack
Comentarios

Creo que necesitamos algo más que suerte.

Un saludo!

Escrito por scape95 a las 28 de Agosto 2005 a las 10:11 AM

Y lo que es por demás curioso es que aquí nadie se responsabiliza de nada, nadie dimite, nadie reconoce que las cosas se pudieron hacer mejor. ¿Idiosincrasia española? No me extrañaría.

Escrito por peke a las 28 de Agosto 2005 a las 04:15 PM

Simplemente tendriamos que hacer lo que hacen los demas fingir que no existen las chapuzas y decir que somos los mejores, tipo americanos con las olimpiadas por ejemplo.............

Escrito por cedrik a las 28 de Agosto 2005 a las 06:32 PM

scape: hay que admitir que tampoco nos ha ido demasiado mal con el sistema ;-)

PEKE: creo que las dos cosas van unidas.

CEDRIK: eso es lo que llevamos haciendo durante toda la vida.

Escrito por odyseo a las 28 de Agosto 2005 a las 08:10 PM

Conservamos aún el espíritu fatalista de una sociedad pretecnológica. "Lo que ha de ocurrir, ocurrirá y nada podrá evitarlo". El problema es cuando a la chapuza nacional, al fatalismo intrínseco en nuestras carnes, añadimos la necedad de defender lo indefendible porque son de "los nuestros". Entonces montamos una comisión de investigación, y entramos en vía muerta por los siglos de los siglos.

Escrito por Luis Amezaga a las 29 de Agosto 2005 a las 12:39 PM

Es una ruleta rusa, un día se disparará la bala.

Dark kisses

Escrito por lua a las 29 de Agosto 2005 a las 12:52 PM

Ese componente gracioso que tenía la chapuza se ha perdido en un mar de desastres, desastres serios, producidos por chapuzas, chapuzas causadas a su vez por gente que vive (vivimos) en el desencanto, y no hablo de lo que nos ofrecen los partidos políticos patrios al uso, hablo de un desencanto más profundo que convierte la antigua chapuza que podía ser incluso ingeniosa, y funcionar, usarse como recurso cuando no se contaban con más medios, en un apaño mal puesto, con desgana, con más intención de llevar la contraria al colaborador, que de colaborar, y de ahí a la catástrofe. Una pena unir lo peor de lo viejo con lo peor de lo nuevo, pero como he comentado hoy en otro blog, cambiar el chip no es tarea fácil....

Escrito por Moonsa a las 29 de Agosto 2005 a las 02:02 PM

MOONSA: tienes razón, no es el mismo tipo de chapuza porque las motivaciones son diferentes: una cosa es salir de un apuro con ingenio a falta de mejores medios, y otra cosa es hacer las cosas mal y con desgana por desprecio al propio trabajo.

LUA: espero que no nos coja en línea de tiro.

LUIS: la fatalidad es otro de nuestros vicios

Escrito por odyseo a las 29 de Agosto 2005 a las 04:56 PM
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