2 de Noviembre 2004

¿Estamos más seguros?

El miedo siempre juega malas pasadas porque es dificil de dominar, ya se trate del miedo propio como del miedo ajeno. Bush nos promete un mundo más seguro pero los periódicos traen cada día titulares más grandes sobre el horror terrorista.
Aznar dice que para luchar contra el terrorismo se necesitan hombres fuertes, - ¿como él?- y lo dice en Israel, en la antesala donde lo recibía Sharon el Asesino, ese gran hombre fuerte de Israel.
En nuestro país mucha gente sabe lo que es vivir con el miedo, pillados entre dos frentes: miedo a los terroristas mafiosos de ETA que te matan, te secuestran o te queman el local de tu negocio si no pagas su "protección", y el miedo a ser condenados por la Justicia por ser considerados colaboradores de banda armada, que es lo que les puede pasar a los cocineros vascos de los que tanto se habla en estos días. Se habla porque son noticia y porque son famosos, porque miles de pequeños negocios llevan años pagando el impuesto revolucionario y nadie se ha preocupado por ellos. No me uno a las voces que critican lo que han hecho estos cocineros; creo que el miedo tiene unos brazos muy grandes y amplios, y casi nunca caduca. Entre la indefensión y el miedo de unos y la creación de horror de otros hay un abismo moral.
Ahora resulta que los terroristas islámicos que habitan entre nosotros se disponían a atacar las Torres Picasso, el Bernabeu o las estaciones de Atocha o Príncipe Pío. Su objetivo es matar mucha gente de un sólo golpe y causar mucho miedo para que no podamos sentirnos seguros en ningún momento.
Su política, la misma de Bush, está consiguiendo buenos resultados: los estadounidenses votan hoy en unas elecciones muy reñidas que deberían haber sido un paseo para el rival de Bush el Menor, pero está resultando que el ganador va a ser el miedo. Unos y otros están consiguiendo sus objetivos porque están haciendo del mundo un planeta a su medida: te mato y te quito el petroleo; te mato y te vendo las armas; te mato y me gano el paraíso. Tu ni siquiera puedes elegir quien quieres que te mate.

Escrito por odyseo a las 2 de Noviembre 2004 a las 06:30 PM | TrackBack
Comentarios

Ya no es miedo por lo que te pueda pasar a ti, sino miedo por lo que les pueda pasar a l@s que quieres :$

Dark kisses

Escrito por lua a las 2 de Noviembre 2004 a las 06:20 PM

Aqui en argentina tambien vivimos con miedo, a los secuestros. Es la gran moda de ahora

Escrito por dolores a las 2 de Noviembre 2004 a las 06:48 PM

LUA: el miedo tiene mil formas.

DOLORES: el tema de los secuestros tiene un componente distinto, desde mi punto de vista. El factor social, socioeconómico y político tiene mucho que ver con la proliferación de secuestros en los países latinoamericanos. Los secuestradores buscan a una víctima con dinero para obtener un beneficio personal tangible. No tienen ni motivaciones políticas o ideológicas, ni religiosas ni estratégicas. Son simples criminales y delincuentes.

Escrito por odyseo a las 2 de Noviembre 2004 a las 07:26 PM

Lo preocupante para mí es como eliminar estos miedos, que son sobre todo colectivos, miedos que se adueñan de una sociedad y que resultan enormemente paralizantes y "conservadores"

Escrito por Tu rival a las 3 de Noviembre 2004 a las 09:06 AM

Odyseo,

El miedro es el lastre de esta sociedad. Y de cada uno de nosotros. Es una epidemia endémica sin posible arreglo.

Hay que aprender a vivir con miedo. No es resignación: sólo insitnto de supervivencia.

Besos voladores ;-)

Escrito por La Mariposa a las 3 de Noviembre 2004 a las 09:10 AM

MI RIVAL: tú lo has dicho, nos hace conservadores y aferrados a lo malo conocido antes que a lo bueno por conocer.

MARIPOSA: es paralizante, pero no creo que tengamos que resignarnos a vivir con él. Las sociedades han dado muchos ejemplos a lo largo de la historia de cómo quitarse de encima el lastre del miedo.

Escrito por odyseo a las 3 de Noviembre 2004 a las 12:15 PM

No sé si tendrá mucho que ver con tu post, pero creo que ese miedo viene sobre todo del miedo a la muerte, el gran tabú del que se prefiere no hablar. Cuando aceptas que ese es le fin natural de todo ser vivo, cuando asumes que tú también eres mortal y perecedero, desaparecen muchos otros miedos, el de vivir, por ejemplo.
Es un camino largo y difícil, pero se puede hacer. Yo lo recorrí durante años y, desde que estoy enferma, curiosamente el futuro dejó de ser importante. Solo tenemos el presente y hay que disfrutarlo sin pensar en lo que "puede" ocurrir.
Es difícil en un comentario explicarse, pero espero haberme hecho entender.

Escrito por peke a las 3 de Noviembre 2004 a las 01:34 PM

Hay algo latente en el mundo, algo que va más allá de lo que decidan hacer los poderosos sobre el gran tablero de ajedrez en el que nosotros somos solamente piezas. Y esa latencia despertará. De un modo imprevisible, pero despertará y se acabarán todas estas animaladas. De todos modos, vendrán otras. Es un ciclo, es la grandeza del hombre que puede ser capaz de cosas maravillosas y terribles a un tiempo, es la convivencia obligada de los opuestos...

Escrito por Moonsa a las 3 de Noviembre 2004 a las 02:13 PM

Este año en Italia, ha sido un constante vivir con miedo. Como bien dices, los robos, los secuestros, etc. Son delincuencia. Para mi, que vengo de un pais donde el terrorismo no es algo ''tan comùn'' (hasta donde hemos llegado que vemos el terrorismo como algo comùn), me resulta dificil vivir sin miedo.

Pero mi esposo me dice que eso es precisamente lo que el gobierno quiere...tenernos con miedo. En fin, no quiero pensar que nos debamos acostumbrar a algo tan desagradable. Me resisto.

Escrito por BLo a las 3 de Noviembre 2004 a las 03:29 PM

PEKE: lo que comentas es muy profundo y sabio. Convivir con la enfermedad te da otra perspectiva de la muerte hasta el punto de olvidarte de ella para disfrutar de la vida, pero que la vida de miles de personas dependan de un grupo de locos fanáticos es algo a lo que no deberíamos acostumbrarnos, porque no forma parte de la ley natural.

MOONSA: alabo tu opttimismo. Yo generalmente compartiría esa opinión sobre la vuelta de ciclo, pero en estos momentos me coges en horas bajas y mi capacidad de optimismo está bastante mermada.

BLO: ese miedo que existe en Italia, y en Gran Bretaña, y en Estados Unidos, y en Rusia, y en España, etc... es un miedo dificil de superar y al que no deberíamos acostumbrarnos. El objetivo debería ser eliminar las causas que sirven como abono para el terrorismo.

Escrito por odyseo a las 3 de Noviembre 2004 a las 05:16 PM

Para que el falso discurso del miedo/terrorismo funcione, los actores se necesitan mutuamente. Al final, el (también falso) corolario es que debemos resignarnos mansamente a intercambiar libertad por seguridad.

Escrito por cronopio a las 4 de Noviembre 2004 a las 02:16 PM


Historia de un muerto muy cachondo
(Pequeños cuentos tremendistas)
José Carmona es un muerto muy cachondo, muy salado y ocurrente. José Carmona se murió por qué le salió de sus nobles partes. No fue nada personal, pero se fue para no volver más a estos mundos terrenales. José Carmona se marcho con las cuentas claras y la conciencia tranquila. Se fue caminando apaciblemente; plis plas, plis plas...
A la hora de hacer testamento, lo hizo con alevosía y pensamientos de futuro, anulando la luz del ayer que es claridad de lo presente. Haciendo la cosa a sabiendas, de tocar la fibra que más molesta a los vivos cuando uno ha partido, que es la cosa de los dineros y de los patrimonios. La familia, que para estas cosas no suele estar preparada, -de la herencia hablamos, claro-, se tomaron la “travesura” de José Carmona como algo surrealista y de ebriedad espiritual, sobrepasando lo real de los extraños pensamientos que da la marcha hacia lo desconocido. En estos casos siempre suelen llamar más la atención los defectos que las virtudes.
Se desconoce si en otros mundos hay notarios y procuradores, porque igual, las cosas del papeleo se solucionan sin firmas ni rúbricas comprometidas en papiro y, basta con un apretón de manos o confianza de lo apalabrado.
La sorpresa fue de la familia, -la parte interesada en esta crónica-, cuando el señor notario, con la seriedad que le suele caracterizar, se dirigió con transparentes palabras a los afligidos familiares, leyendo la sucesión de la voluntad del difunto, diciéndolo de carrerilla y sin titubear. Miradas y palabras se mezclaron. Y que todo, absolutamente todo, pasaba a ser propiedad y posesión de la señorita: Alicia Sevillano, soltera y veinte años más joven que el difunto, que era la amante y no fiel esposa.
Ante tal inesperado miserable desenlace, desgraciados y desventurados hechos, ni misa le dieron al difunto, pensando así, que el castigo del mortal puede superar al divino.
José Carmona que ha pasado a mejor estado, ya descansa. Los que no descansan ni tienen la virtud del reposo, son los afligidos y desolados familiares; viuda e hijos, que al ver la voluntad y poder del muerto, hicieron uso de la ley del pataleo.
José Carmona es un muerto muy cachondo y muy entretenido, comprometido con los misterios sorpresivos y demás cosas arcanas. Y que ahora, descansa en un nicho de guarida oscura, bastante apañado y mirando al mar, que era su más anhelo e ilusión. Jamás se deben de perder las ilusiones, porque el destino; “aquí o allá”, se encargará de satisfacer con más o menos afino voluntades y deseos. Ahora, José Carmona es feliz y dichoso en su nuevo estado. Por las noches se levanta de su tumba y se pasea por el cementerio. No por afán de asustar a las ánimas terrenales, sino para echar una meada y que le dé un poco el aire. Haciendo amistad y tertulia con otras almas que por la noche vagan por el camposanto, contando historias de su agitada y alocada vida a otros muertos que atentos le escuchan, más que nada, para aliviar tensiones y dar confianza. Y estos, se parten de risa con las ocurrencias del bienvenido José Carmona, pim-pam, pim-pam...
Cuando uno entra en el cementerio de novato y primerizo, deja de ser ciudadano normal, y se debe mostrar cierta simpatía y saber adaptarse a lo nuevo. Hay ataúdes que tienen el tejado de cristal, y en las noches claras y de nubes disipadas, se pueden ver hasta las estrellas del infinito firmamento. El miedo no pasa por la mente del difunto, sino por el alma, que es materia permeable inmaterial e invisible a los vivos. José Carmona estaba muy tranquilo y sereno. Lo contrario, sería dar muestras de inmadurez y falta de coherencia. La muerte no es más que esperar el relevo seguro que a todos alcanza. No es nada personal, sino una consecuencia natural de lo antónimo y contrario: la vida.
José Carmona, en las noches de momentos pensativos, se enciende un cigarro, plis plas, plis plas..., que es vicio que no pudo dejar en vida. A veces le gusta estar a solas enfrente de su nicho y no pensar en nada. El pensamiento de un muerto es de claro y nítida claridad, sin mañanas y sin ayer. José Carmona no echa de menos a nadie. Sus razones tendrá.
Y como decía aquel filósofo griego llamado Epicuro; “Será un necio aquel que tema a la muerte, porque cuando nosotros somos esta no está, y cuando se presente, nosotros ya no seremos.
Sergio Farras (escritor tremendista)

Escrito por sergio farras a las 29 de Noviembre 2009 a las 10:46 AM
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